La Gestación Subrogada en Noruega

La Gestación Subrogada en Noruega

Los personajes públicos, por la resonancia que tienen con sus actos, suelen hacer que afloren debates sociales que, soterrados, ya existen previamente.

Así sucedió en Noruega, en 2012, al conocerse que la princesa Mette-Marit estuvo en octubre de ese año, durante cinco días, en la India, cuidando a los recién nacidos de una pareja homosexual amiga. Unos niños nacidos mediante Gestación Subrogada (GS). La controversia ya existía en el país pero, tras el anuncio de este viaje por la casa real noruega, se generalizó.

Con el viaje de la princesa, la GS salió realmente del armario.

En Noruega, tanto la Gestación Subrogada (GS) como la donación de óvulos están prohibidas, aunque se permiten siempre y cuando el procedimiento se realice fuera del país y, en caso de subrogación, solo uno de los padres es reconocido como progenitor, debiendo la pareja, si la hay, iniciar un proceso de adopción del propio hijo.

En 2012, el parlamentario noruego Håkon Haugli manifestaba su preocupación por todos los niños, con independencia de la técnica reproductiva -incluida GS- por la que llegan al mundo y expresaba la necesidad de un reconocimiento legal y una seguridad para ellos desde el nacimiento. Consideraba que “La necesidad humana de hijos es profunda, y muchos otros caminos están bloqueados” y abogaba por una regulación que “debe abordarse a nivel internacional por un tratado que regule la subrogación”.

En los meses siguientes, a esta posición se fueron sumandos diferentes personalidades, como el profesor Arne Sunde, pionero de la fertilización “in Vitro” en Noruega. Sunde, profesor de medicina de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología hacía público su apoyo a la GS afirmando además que “Creo que lo mejor es resolver el asunto aquí, en Noruega. Así tendremos un control mucho mejor de la asistencia y aseguraremos que se lleva a cabo de una manera ética y reflexiva”.

El debate llegó al Consejo de Biotecnología que, en su Informe, rechazó la regulación tanto de la donación de óvulos como de la GS, por un estrecho margen de votos.  y por razones un tanto artificiosas. Lo que no hizo que la polémica desapareciese, ni que cesasen las peticiones de regulación, ni por supuesto, que dejasen de nacer niños noruegos mediante GS en el extranjero.

Los apoyos mas recientes a la normalización llegan a través de la juventud noruega, que ve la nueva realidad social y no entiende que se limiten los derechos reproductivos. En 2015, grupos de jóvenes de diversas ideologías se reunía con el ministro de Sanidad y le expresaban su convicción de la necesidad de regular la GS. Desde otra óptica, Martin Jonsterhaug, joven político en el ayuntamiento de Bergen, recordaba en un artículo publicado este mismo año, en un periódico de gran difusión, que desde principios de 2016, “la Iglesia noruega permite casarse a las parejas del mismo sexo. Es un paso muy importante en la dirección correcta. Su vida y el amor ahora tendrán un lugar en la iglesia, pero todavía la normativa actual hace es muy difícil para muchos de ellos establecer una familia. ¿Por qué es esto así?”. El activista señala la incoherencia de atorgar derechos de igualdad, pero impedir que esa igualdad se aplique a todos los ámbitos.

Como sucede en toda Europa, se desconoce el número de niños noruegos nacidos por GS. Solo hay datos indirectos. Así se sabe que entre 2009 y 2012 fueron más de 100 los nacidos en India, pero se ignora el número de nacidos en otros países. En un reciente artículo, se informaba a la opinión pública que, gracias a la subrogación, dos veces por semana llega un nuevo bebé a Noruega nacido en EE.UU. Esto supone más de 100 nacimientos anuales para un país de poco más de 5 millones de habitantes. Son solo datos de USA. El número real se desconoce, pero en general se piensa que es mucho mayor.

La realidad se ha ido imponiendo a la inercia política. El ministro de Sanidad, Bent Høie, ha anunciado la presentación de un Libro Blanco sobre Biotecnología, donde se ofrecerán propuestas sobre la GS y los derechos de los noruegos que recurren a ella en el extranjero. El propio parlamento noruego, el Storting, ofrece abundante información sobre GS.

Cinco años después del viaje de Mette-Marit, la gente de a pie, los ciudadanos corrientes, parecen tenerlo claro. La encuesta, realizada por el periódico Aftenposten, publicada en febrero de 2017, es concluyente: un 54% cree que se debe permitir la GS en Noruega. Los votantes de todos los partidos del Parlamento, excepto KrF, apoyan la subrogacion.

Lo que está haciendo que la política despierte de su inacción. El partido en el gobierno, FrP, ya apoya la donación de óvulos y se escuchan cada vez más voces a favor de la GS  Helge Ytterøy, lider de Høyre defiende la GS altruista para los noruegos y reclama que se reconozcan los derechos de los menores. Otros dos partidos, Venstre y Fremskrittspartiet på Stortinget, ya se han postulado, también, claramente a favor de la regulación en este año electoral. Las juventudes de los partidos, como sucede en España, también apuestan por regular.

 

El 11/09/2017 se celebrarán elecciones al parlamento noruego.

La próxima legislatura podría traer la regulación de la Gestación Subrogada en Noruega, acabando así con el exilio reproductivo impuesto a muchas familias del país nórdico.

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