En busca del arca perdida

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Suena el despertador a las 5:30 de la mañana y me dispongo a salir al parque a correr un rato.

Si el agotamiento de un padre trabajador corriente, de 8 de la mañana a 5 de la tarde en el mejor de los casos, me lo permite, intento sacar algo de tiempo para dedicármelo a mí mismo cada dos días.

En carrera, dejo fluir todo lo que me llega a la cabeza, pero me detengo en el pensamiento de si hoy será el día en el que encuentre la brújula mágica y el mapa legendario que me lleven finalmente a encontrar mi fortuna.

Las dos horas que tengo de metro para ir y venir de trabajar diariamente las ocupo como el resto de personas con las que comparto trayecto. Leo un libro tras otro, me pongo al día con los tweets, echo un vistazo a las últimas capturas de los foodstagramers a los que sigo, escucho «mi banda sonora del día» en  Spotify o como hoy, veo un capítulo de alguna serie en Netflix. Al arrancar la aplicación, entre los títulos de películas de cine español había una de “guerra de sexos”. Una  de esas en las que el chico intenta por todos los medios conquistar a la chica y la chica se hace la “dura” aunque esté muy enamorada de él.

No me siento identificado con este tipo de cine y personalmente lo encuentro ofensivo, pero la realidad es que tiene mucho público.  “Las guerras de sexos” no van conmigo, ni con la concepción del mundo que quiero para mi familia, en especial para mis hijas.

Hay un amplio sector antisubrogación que se empeña, con todas sus fuerzas, en crear una guerra de sexos dentro del debate. Antes de explicar por qué, quiero dejar claro el contexto dentro del cual expongo mis argumentos.

El modelo regulatorio para la gestación subrogada por el que lucha la asociación a la que pertenezco, Son Nuestros Hijos, se sitúa dentro del contexto sociocultural y económico que actualmente tenemos en España.  Por ello, denunciamos cualquier situación de desigualdad que fuerce a mujeres u hombres a ser explotad@s en cualquier parte del mundo donde se produzca. Creemos firmemente y demostrado está, que la prohibición y la falta de regulación fomentan este tipo de situaciones. Podéis leer nuestro código ético en este enlace

Para situar más aún el contexto me etiquetaré, #hombre, #casado, #padreporsubrogación, #homosexual, #orgullosodetodoello

Entre los ataques favoritos para desacreditar la gestación subrogada se encuentra el que quiere hacer que las mujeres que gestaron y que gestarán a nuestros hijos se planteen si deberían quedarse con los niñ@s. Las mujeres que gestaron a nuestros hijos de manera voluntaria no quieren ser madres de nuevo ni sienten nuestros hijos como suyos propios. NO QUIEREN VOLVER A SER MADRES.

Detrás de esto se esconde la imposición de un rol de género sobre las mujeres, impuesto por otras mujeres, enraizada en el “patriarcado” que tanto dicen odiar y de la idea de que estas desarrollan un vínculo especial con los niños que los hombres no podrán desarrollar jamás. Se vuelve a asociar el sustento emocional, los primeros cuidados y los sentimientos derivados del amor hacia l@s hij@s como propios y exclusivos de las mujeres, apartando a los hombres de estos y relegando a las mujeres, lo deseen o no, hacía las tareas de crianza y el hogar. Doctrina impartida  a las mujeres en una conocida sección tiempos ha.

Soy hombre, y como tal, reclamo mi paternidad. Reclamo poder ejercer todos los roles y reclamo que los roles puedan ir y venir dentro de la vida de una familia entre sus componentes. Reclamo la flexibilidad de no tener roles por géneros. Las familias modernas, sin importar ni orientaciones ni identidades sexuales, contribuimos a la disolución de estos para alcanzar una igualdad real en la sociedad.

Ahora citaré algunos ejemplos de “frases célebres y brillantes” antisubrogación a las que podríamos añadir el sello de parental advisory o mejor aún, un par de rombos, por aquello de situarnos en la misma línea temporal  ideológica ;-), que podemos encontrar en redes sociales y páginas web.

“Me la sudan vuestros hijos y vuestras familias” – Y esta afirmación es cierta. Crean todo tipo de imágenes  con eslóganes  violentos y crueles que cosifican familias, niñ@s y mujeres –  “tú, tío con pene, no puedes opinar” Refiriéndose a una mujer transexual que apoya la gestación subrogada, negándole su identidad de género, o “niños standard creados a la carta” .Refiriéndose a nuestr@s hij@s que no son más que niñ@s. ¿Añadimos a esta categoría a tod@s l@s niñ@s nacid@s  mediante cualquier otra técnica de reproducción asistida o no? Esto último me “confunde”. #notetheirony.

Ahí no se quedan. Mencionan nuestros tweets a favor de una regulación de la gestación subrogada en España y nos insultan públicamente avisando a otr@s para que hagan lo mismo.  Es la violencia de la no argumentación basada en una campaña del terror, política del miedo. Es inaceptable que personas con cargos dentro de partidos políticos democráticos apoyen e incluso formen parte de estas plataformas que emplean métodos antisistema tan salvajes.

Ahora imaginemos esta escena. Última hora del día, luz tenue en la sala, un ordenador Apple encendido –  por supuesto, adquirido a un precio muy superior que cualquier pc con especificaciones técnicas muy inferiores pero mucho más bonito y más cosmopolita-. De fondo, solo el silencio o quizá algo de música suave a un volumen bajo, una taza de una infusión relajante y humeante. El artículo ya está casi terminado, el texto está lleno de ocurrentes chistes y chascarrillos que sus lectores van a disfrutar, ridiculizando la llamada de la naturaleza que dos hombres que se aman pueden sentir por formar una familia y hacerlo a través de gestación subrogada. Por supuesto, el artículo afirma que solo los ricos acceden a esta técnica pero está centrado en los hombres homosexuales. Todos los homosexuales padres por gestación subrogada son ricos, se afirma. Solo queda encontrar un titular ingenioso y por supuesto añadir al lado todos los masters y cursos que la articulista imparte acerca de feminismo e igualdad de género a precios escandalosos que solo personas con un nivel adquisitivo elevado podrán pagar.

Hay muchas mujeres a favor de la regulación de la gestación subrogada que son acosadas por este tipo de “normativa”, por no gritar: “Mi cuerpo es mío y el tuyo también, no te permitimos gestar para terceros porque tú no sabes lo que haces”.

Gracias a todas ellas por ser tan valientes y por soportar que se cuestione si son o no, feministas.

También agradezco a los grupos de moral “conservadora” contrarios a la subrogación que nos recuerden día a día de dotar con herramientas a nuestros hijos contra la fobia hacia nuestras familias y en mi caso concreto también contra la gayfobia, entendida como la fobia hacia las parejas formadas por dos hombres.   #Iwillnotgobacktocloset

Luchar por cualquier causa no da licencias para fomentar el odio contra ningún otro grupo. Como tampoco lo da para ridiculizarlos. Leo perplejo demasiados artículos antisubrogación en los que se asocia la idea de que si en cualquier ecuación hay un elemento que sea “hombre”, siempre da como resultado, explotación o patriarcado.  Y es que para estos grupos, las personas que al nacer portamos entre las piernas el pecado original, no tenemos posibilidad de expiación.

Soy testigo de coaliciones imposibles, como la que ocurrió en Estados Unidos entre un grupo de feministas normativas y un grupo conservador católico para luchar por la “encomiable” misión de prohibir el acceso a las mujeres transexuales a los aseos de mujeres. ¿Por qué? Niegan su identidad de género, las consideran hombres invadiendo la intimidad de las mujeres, y quieren que utilicen el aseo de hombres.

Son Nuestros Hijos, l@s niñ@s de la generación T, los que leerán en un futuro toda clase de injurias contra sus familias, contra la manera en que fueron formadas y contra ell@s mism@s. Son Nuestros Hijos, los que crecerán fuertes y se harán grandes gracias a esto.

Somos nosotros, los padres y madres de la generación X, los que preservaremos que ellos crezcan con la dignidad que merecen, cuidándoles y protegiéndoles, hasta que sean independientes, de los ataques y las ideas demodé arraigadas en l@s babyboomers más conservadores/ras y violent@s.

Ahora me pregunto… si soy hombre, soy homosexual, casado y padre por gestación subrogada. ¿Por qué no soy rico? Tendré que darme otra carrera para encontrar mi fortuna, mi arca perdida.

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