EL PARLAMENTO SUECO PIDE REGULAR LA GESTACIÓN SUBROGADA

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A principios de 2016 se hacía público un trabajo, encargado por el Gobierno de Suecia, sobre la Gestación por Sustitución (GS). El documento fue ampliamente aireado por los grupos anti-subrogación -ciertos tipos de feminismo ilustrado y el clero más rancio y tradicional- aunados en un mismo pensamiento único.
En dicho texto encontraron una base para atacar la GS y para hacer creer al mundo que Suecia había prohibido esta técnica reproductiva. Nada más lejos de la realidad. Como tantas otras cosas dichas por la oposición, esta tampoco era verdad. Suecia no ha prohibido la GS.

Sí es cierto que existe tal informe. El Ministerio de Justicia, cumpliendo instrucciones del Gobierno (2013), encargó una investigación dirigida por Eva Wendel Rosberg, juez de perfil muy conservador, con el fin de elaborar un dosier sobre la posibilidad de ampliar las coberturas sanitarias para el tratamiento de la infertilidad en todas sus vertientes. En relación a la subrogación, el gobierno sueco había solicitado otras investigaciones, que resultaron favorables a la misma, pero fue la propuesta de la señora Rosberg –basada mayoritariamente en publicaciones de prensa no especializada y en tabloides– la que vio la luz. El resto de los documentos, y sus actualizaciones, fueron ignorados.
El 24 de febrero de 2016, el Ministerio de Justicia hizo público el informe Caminos diversos a la paternidad (Olika vägar till föräldraskap, SOU 2016: 11) que, en la sección dedicada a la GS, incluía el rechazo a todos los procesos de subrogación, aun aquellos de carácter altruista.

El Parlamento sueco (Sveriges Riksdag) tenía previsto tratar este tema a finales de 2016, pero tal deliberación aún está pendiente.
Y es que la propuesta del Ministerio, lejos de aclarar y unificar la postura parlamentaria, ha servido para ampliar el debate, trasladarlo a la sociedad civil y obligar a los representantes del pueblo sueco a posicionarse. Porque, desde la aparición del informe SOU 2016:11, muchas son las voces que lo rechazan y exigen la regulación de la GS en el país escandinavo. Más aún si se tiene en cuenta que, ya en 2012, Suecia legisló para conceder la nacionalidad sueca a los menores nacidos mediante GS en el extranjero. Prohibirla ahora sería no solo una esquizofrenia legal, si no, mas importante, una ataque al interés superior del menor.

A favor de la regulación se han posicionado, claramente, diferentes actores sociales, como la Federación de Asociaciones LGTB (Riksförbundet för homosexuellas, bisexuellas, transpersoners och queeras rättigheter, RFSL) que en el verano de 2016 hacia público su análisis sobre la GS, señalando la necesidad de regulación e incidiendo en las consecuencias negativas que la prohibición acarrearía. Consecuencias como la inobservancia de los derechos del niño o el fomento del odio y el acoso escolar a los menores nacidos por GS. Además, el veto a la GS implica para la RFSL una falta de respeto a los derechos reproductivos y, sobre todo, serviría para perpetuar, allí donde se esté produciendo, la violación de los derechos de mujeres gestantes, familias, niñas y niños. Entiende la Federación LGTB sueca que regular la GS es el la medida que mejor garantiza el respeto y la dignidad de todos.
La clase política también se ha posicionado a favor y en octubre de 2016, Sofia Fölster, liberal y feminista, vicepresidenta de la MUF (Liga Juvenil Moderada, el partido joven más importante de Suecia) y miembro del Riksdag, presentaba una moción para instar al gobierno a regular la GS, Motion 2016/17:3336 Legalisera surrogatmoderskap

Las razones para ello incluyen que prohibir la GS es privar a las personas del derecho a decidir sobre su propio cuerpo y que si todas las partes pueden ejercer el libre albedrío, y son plenamente informadas sobre lo que significa, no hay ninguna razón para que los políticos interfieran en la vida y la familia de las personas.
También, precisa la moción, es imposible pasar por alto el hecho de que muchas parejas suecas, hoy, están recurriendo a la ayuda de la subrogación para tener hijos, como demuestra que el servicio de Inmigración de Suecia procese alrededor de un caso nuevo por semana, en relación a la concesión de la nacionalidad sueca, para niños nacidos mediante subrogación en otros países.
“Es importante que la legislación se desarrolle al mismo ritmo que la sociedad. Quedar atrapados en las viejas estructuras, a causa del miedo al cambio, no sólo es perjudicial para la sociedad sino para cada individuo que busca el apoyo de la comunidad para cumplir su sueño de tener hijos. La administración no debe interponerse en el camino de la libre voluntad de cada persona para decidir sobre su propio cuerpo. El gobierno debe desarrollar una nueva investigación con un mandato claro para presentar propuestas sobre cómo se puede proceder a la legalización de la GS”, dice Fölster.

En la misma línea, María Abrahamsson, jurista perteneciente al partido moderado, miembro del Comité Constitucional, presentaba la Motion 2016/17: 1204 para la regulación de la GS altruista en el país. La moción vuelve a rechazar el SOU 2016: 11 y reclama al gobierno regular la GS. “Los abusos en otros países no son razón suficiente para negar a los niños concebidos a través de gestación por sustitución, en el exterior, la seguridad jurídica de Suecia y no son una razón para negar a las mujeres en nuestro país la capacidad de ayudar desinteresadamente a una involuntaria hermana sin hijos o a un amigo….”.
Concluye la diputada pidiendo al Gobierno que acuda al Parlamento con propuestas para regular la GS altruista y resolver, además, toda la confusión legal generada en torno a los derechos del menor.

Mociones a las que se suma la Motion 2016/17:3143, presentada por Ewa Thalén Finné que, como las anteriores, pide al Gobierno propuestas legislativas sobre GS, rechaza las conclusiones del informe SOU 2016: 11 y reprocha la falta de investigación que hay en el mismo sobre países donde existe una correcta regulación. Por ejemplo, los Países Bajos y Bélgica. En concreto, se señala que “en los Países Bajos hay estudios que indican una cobertura prácticamente de todas las personas que necesitan la subrogación, de tipo altruista, desde que fue permitida por la ley en 1997.”
O la Motion till riksdagen 2016/17:3146 presentada por Olof Lavesson, que pide una normativa clara que respete los derechos de los menores nacidos por GS en el extranjero y que, en su punto 14, explicita que “El Parlamento sueco está de acuerdo con lo que se indica en la moción, que el gobierno debería presentar propuestas que permitan la subrogación en Suecia, y así lo anuncia al gobierno”.

Tras el visto bueno dado a estas mociones por el Riksdag, se espera la iniciativa del Gobierno, con una nueva propuesta, y el debate que le seguirá.
El resultado del mismo está por conocer pero, de lo que nadie duda ya, es que la GS ha llegado a para quedarse. En Suecia y en todo el mundo.
Porque es de Justicia.

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